31.- Adiós, Cheché.
19 de septiembre de 2006
La venganza de Eleanora Clumsy ha comenzado. Hace unos dÃas cayó el gobernador. Quiero decir que cayó fÃsicamente, con helicóptero incluido. Fue un aviso que logró poner a Brigitta Torske en libertad.
Ayer le tocó el turno al abogado Charles Cheater, en el que Eleanora -que lo llamaba cariñosamente Cheché- confió su defensa de manera ciega, creyendo que estaba enamorado sin remedio.
La señora de la limpieza lo encontró ahorcado en su lujoso despacho. La prensa recoge que las primeras investigaciones apuntan a un claro suicidio: la nota manuscrita que dejó sobre el escritorio parece determinante.
Sin embargo, esta nota ha quedado bajo el secreto sumarial; posiblemente contenga algo más que la justificación del hecho que se disponÃa a cometer.
Especulan los medios sobre la posible depresión que arrastraba desde que Eleanora Clumsy fue condenada a muerte y que se agravó definitivamente el pasado junio, cuando su defendida fue ajusticiada.
Lo que la prensa y los investigadores ignoran es que el abogado Cheater se curó muy pronto del horror que le produjo la ejecución de Eleanora. La medicina venÃa en un sobre muy grueso con un fajo de billetes grandes en su interior. Quien pagó tan generosamente la traición del letrado se estará preguntando ahora qué le llevó al suicidio y, sobre todo, si en algún lugar dejó escrito algo comprometedor.
Quien dictó a Charles Cheater la nota dirigida al señor juez, abandonó el despacho en silencio, dejando que el abogado se quitara la vida en la más absoluta intimidad.
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