21.- Soy más lista de lo que pensaban. Según ellos.
5 de septiembre de 2006
La alcaidesa me ha llamado poco antes del almuerzo. Me ha invitado a tomar asiento y después ella, rodeando su mesa, se ha sentado en su sillón de piel.
- ¿Fumas? -me ha preguntado ofreciéndome un cigarrillo.
- Gracias. No. Prohibido fumar -le he contestado-. Sólo patio.
La alcaidesa se ha encendido uno, ha aspirado con fuerza y ha expulsado el humo sobre mi cara.
- No deberías fumar ni en el patio. Tienes un cutis deplorable. -Y, sonriendo, ha añadido:- El de Eleanora sí que era un cutis perfecto.
He empezado a ponerme nerviosa. Su tono era tan suave, tan falsamente conciliador, que presagiaba unos cuantos días en celda de aislamiento, algunos palos y todos los insultos del mundo.
- Sé que me entiendes perfectamente, aunque te hagas la idiota. Así que no me voy a andar con rodeos. Quiero la clave del diario de Eleanora, y la quiero ya.
Después ha dicho que el diario de Eleanora lo conoce más gente de la necesaria, y que eso es muy peligroso. Le ha faltado decir que, sobre todo, es peligroso para gente como ella.
- Has demostrado que quieres colaborar, por eso nos diste la dirección de Geocities. Y no sabes cuánto te lo agradecemos. Pero, como comprenderás, eso no nos basta. ¿Los vas entendiendo?
Yo no he apartado mis ojos bizcos de su nariz prominente, he abierto la boca y he dejado escapar un finito hilo de baba.
Se ha levantado y se ha dado media vuelta para mirar por la ventana. Se ha recreado contemplando las obras de ampliación de Locked Island. Y se ha creído poderosa.
- Eres todavía más lista de lo que pensábamos.
Al cabo de un rato, se ha vuelto para aplastar su cigarrillo sobre un cenicero, ha apoyado las dos manos sobre la mesa, se ha inclinado sobre ella para acercarse a mí y me ha susurrado:
- Quiero hacerte una oferta.
Yo he tenido el coraje de tirarme una sonora ventosidad. He sabido ponerme colorada, agachar la cabeza y pedir perdón. La alcaidesa ha soltado una carcajada:
- Sí. Mucho más lista de lo que ya sabíamos.