29 de agosto de 2006

Mis compañeras están muy contentas porque dentro de quince días dejará de haber eclipses de sol en el patio de Locked Island. Sí, mi gordo trasero dejará de hacerles sombra porque yo estaré en libertad. Ellos me lo han prometido a cambio de la dirección de GeoCities en la que Eleanora guardó su diario.

El próximo sábado Charles Cheater, el abogado, vendrá buscando una respuesta.

Yo le diré lo que aquí me han aconsejado: primero la libertad y luego el diario de Eleanora.

Pero hay un problema que no he comentado a nadie. Tengan en cuenta que sigo siendo imbécil. No me interesa que en ningún momento se pierda esa idea de mí. Al menos hasta que esté absolutamente libre.

Quizás cuando esté de regreso en Sunnmøre.

El problema es que tengo la dirección de la página personal de Eleanora en GeoCities. Lo que no tengo es ni su ID ni su password. Ellos podrán leer si quieren su diario, pero no podrán modificarlo ni borrarlo. Eleanora no me dio esa información. No sé si eso me perjudica más de lo esperado. Me tiene, sencillamente, confundida. Y bastante atemorizada.

Sí. Las gordas también tenemos miedo. Casi siempre con más frecuencia de la deseada.