25 de agosto de 2006
Sabía que desvelando mi identidad y colocando mi imagen estaba poniendo en peligro la vida del blog de Eleanora.
En los ocho años que llevo en Locked Island a nadie le ha interesado saber realmente por qué estoy yo aquí. Nunca nadie puso en duda todo lo ocurrido.
Lo que Eleanora contó en este mismo blog es la versión oficial. A nadie le importa lo que piense, lo que diga o lo que haga una gorda foca extranjera.
Pero tranquilos, no es mi intención contar mi propia historia. Sé que no le iteresa a nadie.
Vivimos en la sociedad de la imagen y en ella hay gente que no contamos.
Yo sé que la mía puede provocar rechazo. No me importa... En realidad sí me importa, pero siempre ha sido así. Estoy acostumbrada a ello.
Sin embargo, la belleza de Eleanora, su elegancia, su formación, su don de gentes, su saber estar, no lograron salvarla.
Mi imbecilidad sí me salvó a mí. Y voy a continuar siendo imbécil hasta que logre salir de aquí.
Para empezar, mañana me va a visitar Charles Cheater, Cheché. Qué curioso: el lunes, la alcaidesa me pregunta mi opinión sobre Eleanora Clumsy y mañana, sábado, su abogado quiere hablar conmigo.
Está claro que haber reabierto el blog de Eleanora está moviendo algunos asientos.
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