13.- Verdades ocultas.
24 de agosto de 2006
Leyendo el blog de Eleanora Clumsy hay un capítulo que me ha sorprendido. Es el último, en el que reconoce que mató a su marido:
"Yo maté a Donnald Clumsy. Le clavé con fuerza el cuchillo sobre su pecho. Vi brotar la sangre de la herida por la que se le escapaba la vida. Y permanecí llorando a su lado. Observé cómo el moribundo tomaba el teléfono y llamaba a la policía."
Me sorprende que a pocas horas de su ejecución escribiera eso porque, simplemente, no es cierto. Salvo que ella así lo creyera o finalmente decidiera dejarlo así escrito por algo que ignoro.
Eleanora Clumsy no mató a su marido. Es algo que yo he sabido siempre, y no porque Eleanora proclamara su inocencia (eso lo hacemos todas), sino porque cuando una es idiota escucha conversaciones en los pasillos y en los despachos que despejan muchas dudas.
Es verdad que Eleanora clavó un cuchillo sobre el pecho de su marido Donnald, pero éste ya estaba muerto. No pudo ver brotar su sangre. Imposible que él pudiera tomar el teléfono y llamar a la policía. Probablemente, la policía ya estaba allí esperando a Eleanora.
Siempre supe que a Eleanora se le tendió una trampa, que alguien quiso matar a Donnald Clumsy y que el crimen se lo cargaron a su esposa. Digamos que la fortuna les puso el tema en bandeja: mataban dos pájaros de un tiro.
¿Era Eleanora menos culpable por el simple hecho de que alguien se le adelantó unos minutos? No voy a entrar, por ahora, en ese escabroso debate. Simplemente digo que ella no mató a su marido.