4.- Los periódicos mintieron.
15 de agosto de 2006
Los periódicos no publicaron la verdad.
No dijeron que la agonía de Eleanora Clumsy duró doce minutos y cuarenta segundos. No hablaron del olor a carne quemada. No contaron que varios testigos debieron ser atendidos por crisis nerviosas, ni que el propio periodista vomitó antes de huir al encuentro de sus cobardes camaradas que prefirieron esperar fuera.
Los periódicos dijeron que Eleanora había muerto con gran dignidad y que la ejecución duró unos segundos. Nadie pudo leer la verdad.
Había conseguido que no le cortaran el pelo, y lo llevaba recogido en un moño bajo. Llevaba la cara lavada, sin ningún maquillaje ni pintalabios. Y estaba hermosa. Muy pálida, pero muy hermosa.
Eleanora temblaba de miedo y nada más sentarse en la silla sucedió lo último que ella habría deseado: se orinó. Y esa debilidad incontrolada le hizo soltar unas impotentes lágrimas que motivaron alguna sonrisa entre los hombretones de la primera fila. Los mismos que minutos más tarde no podrían reprimir el llanto nervioso y culpable.
El verdugo miraba el reloj. La alcaidesa miraba el teléfono. El gobernador, probablemente, miraba su conciencia. Pero al no encontrarla sucedió lo inevitable.