39.- "No habrá sufrimiento innecesario de la reclusa".
29 de mayo de 2006. A 12 días de la ejecución.
Las reclusas del corredor de la muerte están encantadas con la fiesta del próximo sábado. Alguna dice que es una pena que sea una fiesta de despedida, teniendo en cuenta lo que quiere decir en este lugar la palabra "despedida". Pero otras opinan que lo importante es pasar un rato divertido.
Ya dije en otra ocasión que de todas las reclusas que hay en Locked Island yo soy la única condenada a muerte. Las demás inquilinas del corredor están condenadas a cadena perpetua.
El gobierno nunca quiso abolir la pena capital, pero los jueces, haciéndose eco del sentir popular, decidieron hace más de veinte años no condenar a nadie a la máxima pena.
La última ejecución en la silla eléctrica se produjo en 1985, cuando un alcohólico demente y retrasado fue achicharrado durante diecisiete minutos por el deficiente funcionamiento de la máquina de matar. Dicen que ardió su pelo y su camisa entre terribles gritos del reo y la mirada atónita del petrificado verdugo, incapaz de reaccionar ante lo que estaba viendo.
Recuerdo perfectamente el caso. Varios testigos de la ejecución tuvieron que abandonar la sala, unos entre vómitos y otros entre llantos y ataques de histeria. Sé que uno de ellos se suicidó a las pocas semanas, víctima de la profunda depresión que le ocasionó la contemplación de la lenta y terrible agonía del desdichado reo.
El fallo de la silla eléctrica costó el puesto nada menos que al gobernador, que se vio obligado a dimitir tras el escándalo y la presión social.
Sin embargo, los abolicionistas no supieron aprovechar la situación, y se conformaron con que la condena a muerte cayera en el olvido del legislador.
Sólo un caso como el mío, tan vergonzosamente aireado por la prensa amarilla, desempolvó la silla eléctrica del trastero de Locked Island.
Los últimos condenados a muerte murieron de viejos en 1996 y 1998, después de innumerables aplazamientos de las respectivas sentencias.
El gobernador ha afirmado públicamente que no será mi caso. La ejecución será a las cero horas y un minuto del día 10 de junio, y garantiza, bajo su palabra de honor, que la silla funcionará a la perfección.
"No habrá sufrimiento innecesario de la reclusa", ha dicho tajantemente mirando a la cámara con voz firme y gesto autoritario.
Sí. La opinión pública no le perdonará un sufrimiento innecesario.