5 Junio 2009
19 de septiembre de 2006
La venganza de Eleanora Clumsy ha comenzado. Hace unos días cayó el gobernador. Quiero decir que cayó físicamente, con helicóptero incluido. Fue un aviso que logró poner a Brigitta Torske en libertad.
Ayer le tocó el turno al abogado Charles Cheater, en el que Eleanora -que lo llamaba cariñosamente Cheché- confió su defensa de manera ciega, creyendo que estaba enamorado sin remedio.
La señora de la limpieza lo encontró ahorcado en su lujoso despacho. La prensa recoge que las primeras investigaciones apuntan a un claro suicidio: la nota manuscrita que dejó sobre el escritorio parece determinante.
Sin embargo, esta nota ha quedado bajo el secreto sumarial; posiblemente contenga algo más que la justificación del hecho que se disponía a cometer.
Especulan los medios sobre la posible depresión que arrastraba desde que Eleanora Clumsy fue condenada a muerte y que se agravó definitivamente el pasado junio, cuando su defendida fue ajusticiada.
Lo que la prensa y los investigadores ignoran es que el abogado Cheater se curó muy pronto del horror que le produjo la ejecución de Eleanora. La medicina venía en un sobre muy grueso con un fajo de billetes grandes en su interior. Quien pagó tan generosamente la traición del letrado se estará preguntando ahora qué le llevó al suicidio y, sobre todo, si en algún lugar dejó escrito algo comprometedor.
Quien dictó a Charles Cheater la nota dirigida al señor juez, abandonó el despacho en silencio, dejando que el abogado se quitara la vida en la más absoluta intimidad.

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3 Junio 2009
17 de septiembre de 2006
Cuando ejecutaron a Eleanora Clumsy, su abogado, Charles Cheater, ocultó el rostro con las dos manos. Todos creyeron que el horror le impedía contemplar la terrible agonía de su mejor cliente y amiga.
Eleanora, por su parte, murió pensando que el abogado Cheater la adoraba, y que aquel último gesto era una prueba de su oculto amor.
En realidad, Cheater -su apellido lo dice todo- intentaba ocultar la vergüenza de su miserable traición. Gracias a la posición privilegiada en la que me encuentro, ahora sé que el abogado Cheater engañó a Eleanora. Sabía desde el primer momento que ella no había asesinado a su marido. Donnald Clumsy ya estaba muerto cuando Eleanora le clavó las tijeras. Charles Cheater lo sabe porque él estaba allí cuando Eleanora entró en el lujoso apartamento; contempló cómo la mujer tomaba las tijeras y se dirigió al dormitorio donde Donnald yacía boca abajo, sobre la cama; pudo ver cómo ella clavaba las tijeras en la espalda del ya difunto.
Cheater sintió que su cuerpo se estremecía de satisfacción al comprobar que el destino le proporcionaba la coartada perfecta: el asesino en bandeja, la propia mujer de la víctima, con el arma en la mano, convencida ella misma de ser la asesina.
No le resultaría nada complicado ocultar algunos datos y manipular informes forenses. Nada que una considerable cantidad de dinero no pueda hacer. Quien le protegía sabría manejar esos temas y ocultar los posibles hilos sueltos de la trama.
Cheater había cumplido lo pactado mucho mejor de lo previsto: no sólo había matado a Donnald Clumsy sino que, además, había proporcionado el nombre del culpable: Eleanora Clumsy.
Su defensa fue ardorosa, pero voluntariamente ineficaz. Eleanora fue condenada a muerte. Cheater ocultó su traición hasta el último momento, en el que tuvo que ocultar la vergüenza en su rostro. Lo que en este momento Cheater no sabe es que él mismo tiene las horas contadas.

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1 Junio 2009
15 de septiembre de 2006
La alcaidesa de Locked Island y el abogado Cheater están muy preocupados. Saben que Brigitta ignora el password del diario de Eleanora.
No comprenden cómo fueron engañados, aunque les consuela que el propio gobernador también cayó en la trampa. Y ahora temen correr la misma suerte.
En ocasiones, saberse dueño del poder conduce a cometer errores. Brigitta nos contaba, con sus pocas luces y su limitado vocabulario, el contenido de las conversaciones que mantuvo primero con la alcaidesa, luego con el abogado y finalmente con el gobernador.
Ella no entendía nada. Ignoraba, como todas las demás, que yo había heredado este blog. En realidad, desconocían hasta la propia existencia del blog y del tan deseado diario personal de Eleanora y su clave.
Nos contaba Brigitta que le pedían algo que ella no tenía, y que le habían prometido la libertad si se lo daba. Decidí dejar un papelito bajo su almohada con la dirección que buscaban: la del diario de Eleanora Clumsy. La dirección de GeoCities en la que Eleanora ocultaba su diario. Le aconsejé que entregara el papelito a Cheater, pero no le di el password para evitar que pudieran borrarlo o manipularlo. Le dije que comunicara al abogado que la clave la enviaría por correo electrónico desde Noruega.
Así sucedieron, más o menos, las cosas. Así logramos poner en libertad a la inocente Brigitta Torske.
Ahora ellos ya saben que existe porque lo han leído. Por precaución, he decidido llevarlo a otro sitio, y dejar en GeoCities sólo la portada del diario de Eleanora. Sé que eso les va a poner muy nerviosos. Espero sus movimientos.
Si me permiten seguir escribiendo en este blog es porque ellos, lógicamente, también esperan que yo cometa un error.

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20 Mayo 2009
14 de septiembre de 2006
Me pregunta el peletero puntilloso si todas las mujeres que estamos en Locked Island hemos matado a nuestros maridos. La respuesta es No, aunque la mayoría de los maridos de las que están aquí recluidas tal vez lo merecieran.
Independientemente de que se les dé mayor relieve en los medios de comunicación serios o en los blogs de pasatiempo, los malos tratos han existido y existen en las historias personales de muchas mujeres.
Yo no maté a mi marido. Eleanora, aunque ella lo creyó, tampoco mató al suyo: Ya estaba muerto cuando le clavó las tijeras.
Probablemente la historia de Brigitta habría sido más ligera y divertida si, efectivamente, hubiera matado a su marido por padecer éste de halitosis o flatulencia; porque se hubiera enamorado de un joven quince años menor que ella y al que no le importara ni la obesidad ni el bigote rubio ni las carencias intelectuales de la infeliz. Habría sido mucho más original para Brigitta que se fugara de Locked Island en globo con el muchacho, y que el globo fuera a caer tras una tormenta en una isla paradisíaca en medio del océano. Y que tal vez los dos solos lograran vivir una apasionada historia de amor.
Habría sido más divertido para el lector que Brigitta acabara con su marido gracias a un sonoro do de pecho interpretando sus canciones populares, que habrían logrado reventar los tímpanos y el mismísimo cerebro seco de quien la convirtió en la más grande presidiaria viuda.
Pero las cosas no fueron así. El marido de Brigitta era un tipo vulgar; la halitosis provocada por el tabaco, el alcohol y la falta de higiene nunca levantaron instintos asesinos en Brigitta. Ni siquiera las vejaciones o las palizas.
Tal vez fue sólo el propio instinto de supervivencia lo que finalmente permitió que acabara con la vida de la bestia. Puede que la vida de las personas (reales o de ficción) no nos guste, no nos convenza, no nos motive; puede que nos parezcan historias vulgares, simples, manidas. Quizás preferiríamos que las cosas hubieran llevado otros rumbos.
Pero la vida de Brigitta fue así de previsible.
Cuando nos mande una postal desde su aldea, nos contará que ha estado comprando pescado, preparándolo para los suyos, planchando camisas y recordando Locked Island.
En su aldea tampoco habrá muchachos que, víctimas del enamoramiento, estén dispuestos a fugarse con ella en busca de paisajes exóticos y aventuras felices. Pero las que la hemos conocido personalmente, sí sabemos que Brigitta es una persona hermosa.

servido por eleanora
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19 Mayo 2009
11 de septiembre de 2006
La historia oficial dice que Brigitta Torske mató con saña a su marido, a sus dos hijos y a su madre impedida. Cuando la detuvieron le salía la cerveza por cada poro de su grasienta piel. Se libró de la pena de muerte por ser imbécil, estar borracha y no hablar nuestro idioma. La condenaron a cadena perpetua y desde el sábado está indultada.
La propia Brigitta llegó a creerse finalmente aquella versión. Pero yo recuerdo todavía cuando entró en Locked Island, cuando todavía no había transcurrido el tiempo necesario para asimilar la historia oficial y nos contaba, con su característica forma de hablar, lo que realmente había ocurrido.
Su marido era un hombre muy violento que trataba a golpes a toda la familia. Fue él quien, después de una paliza que dejó a la pobre Brigitta semiinconsciente, mató primero a la suegra que estaba postrada en un jergón desde hacía años. Y después, con el mismo cuchillo, supo degollar a sus propios hijos que, acurrucados en un rincón del diminuto cuartucho, miraban inmovilizados por el terror y el llanto cómo su padre había decidido acabar con sus vidas.
Brigitta no pudo evitarlo, pero sí logró en medio del aturdimiento arrebatarle el cuchillo antes de que el miserable se lo clavara a ella en el corazón. No lo dudó un instante.
Los vecinos alertaron a la policía de que alguien había arrojado la cabeza de un hombre por una de las ventanas que dan al callejón. Cuando llegaron los agentes, Brigitta había tenido tiempo de beberse toda la cerveza que quedaba en la nevera. Y era mucha.
No dijo nada porque ya no tenía nada. Y pensaba que la celda de un presidio no podía ser peor que aquella casa condenada para siempre al olor de la sangre.
Una vez, cuando paseábamos por el patio, me dijo con su acento vikingo: "Hoy el mayor cumpliría dieciséis".
Y se apartaba a la sombra del muro porque su blanquísima piel no soportaba los rayos del sol de Locked Island.
Y porque siempre se llora mejor sentada en el suelo, protegida por la sombra de un muro.

servido por eleanora
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18 Mayo 2009
10 de septiembre de 2006
Al llegar a mi aldea, he sido recibida como una reina. Mi gente tiene buen corazón. Saben lo que pasó realmente, y me acogen como la hija que se marchó para no volver jamás y, sin embargo, por fin ha vuelto.
Saben que la desgraciada Brigitta ha sido indultada y que, además, le han dado una altísima compensación económica que le va a permitir comenzar, ahora sí, una nueva vida...
Es Brigitta Torske, a la que Eleanora llamaba bigotuda foca nórdica, la que todo el mundo despreciaba por su aspecto y la que, sin ser consciente de ello, ha puesto en jaque a las más enrevesadas redes de poder y corrupción de todo el país. Muy bien, Brigitta.
Y ahora me imagino a Brigitta en Oslo, llamando con dificultad para decir a los suyos que ha vuelto. Me parece verla subiéndose al tren que le conduce hasta el lugar donde tomará el transbordador, y apearse de éste, respirando con fuerza, mirando las caras de los que esperan; reconociendo, tal vez, alguna.
La veo sólo con una pequeña y vieja maleta, la misma con la que hace ocho años ingresó en el penal de Locked Island. Quizás la misma maleta con la que hace una eternidad arribó a este país cargada de esperanzas finalmente frustradas. Brigitta Torske ahora está en su casa, a miles de kilómetros de Locked Island. Mandará una postal a sus compañeras de presidio. Tal vez, como muestra de sincero afecto, la alcaidesa reciba otra. Lo que por ahora nadie va a recibir es la clave del diario de Eleanora Clumsy. Brigitta Torske la ignora. En realidad, la pobre infeliz lo ignora casi todo.
Brigitta Torske ha sido un peón muy eficaz en este juego de venganza. He podido descubrir, ocultándome tras ella, cómo se las gastan estos tipos. Y he comprobado que son muy peligrosos, que son capaces de todo, pero que también tienen mucho miedo.
Sí. Brigitta Torske ha sido una pantalla. Una inmensa pantalla, es cierto. Ella ahora estará feliz paseando por su aldea, contando las pocas cosas de las que sea capaz y cantando sus viejas canciones de infancia. De esa infancia que, realmente, nunca abandonó. Todas recordamos la cancioncilla.
Ro, ro, ro til Relteland,
kjope barnet belteband,
nye sokkar, nye sko.
Sa skal barnet til kyrkja ro
nar blomane kjeme i dalane.
Y yo continúo sobre el teclado, sin necesidad de seguir haciéndome pasar por Brigitta, escribiendo el blog que heredé de Eleanora. Y sintiéndome muy feliz porque la gorda, sebosa e ignorante Brigitta está en libertad, recuperando su vida, la que le fue arrebatada siendo demasiado joven, la que jamás pudo disfrutar a pesar de la inocencia de su mente. Y en Locked Island ya empezamos a echarla de menos.
servido por eleanora
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18 Mayo 2009
9 de septiembre de 2006
En Locked Island se cena muy pronto. Anoche era, además, algo especial. Mis compañeras celebraban mi próxima puesta en libertad. Suelen dejarnos escuchar la radio y ayer yo pedí que nos pusieran Radio Unión Catalunya, vía internet, para escuchar el programa "A 2 bandas" de nuestro vecino de La Coctelera Xavi Marturet. Le hemos pedido una canción para el programa del lunes, pues dice que hablará del blog de Eleanora Clumsy.
"Creo que todos buscamos lo mismo, no sabemos muy bien qué es ni dónde está, oímos hablar de la hermana mas hermosa, que se busca y no se puede encontrar. La conocen los que la perdieron, los que la vieron de cerca, irse muy lejos y los que la volvieron a encontrar; la conocen los presos: La libertad.
" La Libertad. Andrés Calamaro. Yo lo escucharé junto a los míos, a miles de kilómetros de Locked Island, respirándola -la libertad- tal vez por primera vez en mi vida.
servido por eleanora
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15 Mayo 2009
8 de septiembre de 2006
El país entero está conmocionado por la trágica muerte del gobernador en accidente aéreo. Todos los periódicos sin excepción glosan la personalidad del fallecido, alabanzas, panegíricos, la gran promesa política del país...
Para mí no era más que el infame que fue incapaz de descolgar un teléfono la noche del 9 de junio. Aquella llamada habría salvado a Eleanora.
No pensé que el primero en caer fuera el gobernador, pero no ha estado mal.
La primera dama llora la muerte del gran colaborador y amigo de su marido... Quienes hemos leído el diario de Eleanora sabemos algo más a este respecto. El presidente, sin saberlo, se ha quitado una molestia en más de un frente. Incluida su propia frente.
Alguien con mucho poder ha decidido que ahora lo primordial es conseguir el password del diario de Eleanora Clumsy para destruirlo o para modificarlo.
Para él, quien haya leído ese diario es un enemigo peligroso, porque sabe mucho más de lo que debería saber. Ahora ha caído el gobernador, el que parecía estar en la cima del poder, según pensaban muchos. En el punto de mira continúan la alcaidesa, el abogado Cheater y muchos más.
Pero para mí lo más importante es que el gobernador ya había firmado la conmutación de mi pena y mi expulsión inmediata del país.
Esto quiere decir que mañana mismo me llevan al aeropuerto y me colocan en un avión con una maletita de vuelta a mi país.
El domingo estaré otra vez con mi gente y comenzará la nueva vida que necesito. Allí sabrán protegerme.
Cuando llegue a Oslo comprobaré que han ingresado en mi cuenta el dinero pactado y después tomaré el tren que, con calma, me llevará a casa.
servido por eleanora
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